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Ibiza es uno de los ecosistemas mediterráneos más sensibles de Europa. La pradera de Posidonia oceánica que rodea la isla es una de las principales fuentes de oxígeno del mar balear, filtra el agua que hace del Mediterráneo de las Pitiusas uno de los más transparentes del mundo y estabiliza los fondos arenosos que forman sus playas. Una sola ancla puede destruir varios metros cuadrados de pradera en segundos. Lo que la naturaleza tardó siglos en construir desaparece en minutos. En 2006 se descubrió frente a las costas de Ibiza una colonia de Posidonia estimada en cien mil años de antigüedad.
Leer másLa Posidonia oceánica no es un alga sino una planta marina endémica del Mediterráneo. Las acumulaciones de hojas secas que aparecen en la orilla no son residuos sino un indicador de salud: su presencia significa que la pradera submarina está viva. En algunas playas urbanas como Figueretas o En Bossa, los mantos de Posidonia se retiran al inicio de la temporada para facilitar el baño y se devuelven a la orilla al terminarla, ya que actúan como barrera natural que protege la arena de la erosión invernal. En playas como Es Cavallet, la Posidonia permanece en el agua durante toda la temporada. No es suciedad ni señal de descuido: es naturaleza. A algunos bañistas les puede costar entrar al agua a través de ella, pero su presencia es precisamente la garantía de que el fondo marino está sano.
El biólogo marino y explorador de National Geographic Manu San Félix lleva más de treinta años documentando el estado de estas praderas en las Pitiusas. Residente en las islas desde 1992, San Félix ha desarrollado junto a la Fundación para la Conservación de Ibiza y Formentera la aplicación Posidonia MAPS, que permite a patrones de embarcaciones localizar en tiempo real las zonas de fondeo seguro sin dañar las praderas submarinas. La fundación es la organización de referencia para quienes quieren entender o apoyar la conservación del ecosistema marino de la isla.
Sí. Ibiza no tiene grandes acuíferos ni ríos de caudal regular. El río de Santa Eulalia, el único curso de agua de las Islas Baleares, ilustra bien esta realidad: llevó agua de manera permanente hasta mediados del siglo XX, antes de que la explotación intensiva de los acuíferos ligada al boom turístico lo redujera a un hilo de agua que solo aparece tras las lluvias. La isla depende en parte del agua desalinizada. En los meses de alta temporada, cuando la población se multiplica, la capacidad de las desalinizadoras puede quedar comprometida.
Leer másLa Alianza por el Agua es la organización de referencia en la gestión sostenible del recurso hídrico en las Pitiusas. Trabaja en educación ambiental, concienciación turística mediante la campaña anual Enjoy the Island, Save Water, y en gobernanza a través del Pacto Insular del Agua, promovido junto a instituciones y fuerzas políticas de la isla. La sequía de los últimos años ha tensionado especialmente al sector agrícola, poniendo de manifiesto la fragilidad real del sistema hídrico ibicenco.
Las casas de campo tradicionales fueron construidas con cisternas y pozos para la recogida y almacenamiento de agua, un sistema centenario que sigue siendo funcional en gran parte de las fincas del interior. Varias villas del portfolio de Neverland conservan sus cisternas originales. Algunas disponen además de paneles solares, recuperación de aguas para riego y parking con punto de carga para vehículos eléctricos. En una villa de lujo, el uso de piscina, riego y consumo doméstico representa un volumen significativo para una isla con recursos hídricos escasos. Algunos gestos sencillos marcan una diferencia real: limitar el lavado de ropa al necesario y evitar el desperdicio en exteriores.
Más de lo que su imagen internacional sugiere. Ibiza tiene un tejido de productores ecológicos certificados que abastece a los mejores restaurantes de la isla y que atraviesa hoy un momento de renovación generacional. Terra Masia es la finca ecológica certificada más grande de la isla, con 56 hectáreas en el interior de Santa Eulalia. Practica agricultura biodinámica siguiendo ciclos lunares y produce verduras, frutales, olivar, viñedo, hierbas aromáticas y flores comestibles.
Leer másCan Zol, en el camino a San Lorenzo, ha plantado más de ocho mil árboles y cultiva variedades de vid inéditas en la isla. Can Puvil, en Sant Josep, fue fundada por Marina Cardona sobre terrenos familiares abandonados y tiene como producto estrella el espárrago triguero ecológico, uno de los pocos cultivos de esta variedad en las Baleares. Juntos Farm, con su granja en Santa Gertrudis y su restaurante en San Mateu, es una granja regenerativa de veinte hectáreas que combina producción propia, restaurante de temporada y tienda de producto local, y colabora con dieciséis granjas de las Baleares. Ecofeixes es la cooperativa que agrupa a los agricultores ecológicos certificados de la isla y distribuye sus productos en tiendas locales y mediante cestas semanales. El sello Sabores de Ibiza, impulsado por la Fundación de Promoción Turística, identifica a los restaurantes comprometidos con el producto local y de temporada como base de su cocina.
Algunas villas mantienen viva esta tradición dentro de la propia propiedad. La Finca dispone de huerto propio que en temporada produce verduras y hierbas aromáticas para la cocina de la villa. Can Sabina conserva sus árboles frutales, presencia habitual en el paisaje de las fincas tradicionales del interior.
Las islas Baleares fueron pioneras en España y en Europa al prohibir en 2021 la venta, distribución y uso de plásticos de un solo uso: platos, cubiertos, vasos, bandejas y pajitas desechables de plástico solo pueden comercializarse si son compostables. La normativa obliga además a que los jardines de nueva construcción utilicen plantas autóctonas de bajo consumo hídrico, limitando la extensión de césped. La flota de transporte público ha sido renovada con vehículos eléctricos.
Leer másLa gestión de residuos cuenta con un calendario riguroso de recogidas y las sanciones por incumplimiento son significativas. En el aeropuerto, en la zona de recogida de equipajes, se proyecta un vídeo de concienciación dirigido a los visitantes desde el momento en que aterrizan. La ecotasa turística balear financia proyectos de conservación y restauración de espacios naturales. En las reuniones periódicas de AVAT, la asociación de viviendas turísticas vacacionales de las Baleares, la concienciación medioambiental forma parte de la agenda del sector.
El parque natural de Ses Salines, compartido entre Ibiza y Formentera, protege uno de los humedales más importantes del Mediterráneo occidental. Sus estanques históricos, sus dunas y sus fondos de Posidonia albergan más de doscientas especies de aves catalogadas. El gobierno balear no otorga licencias de vivienda turística vacacional en su perímetro, lo que convierte a Ses Salines en una de las pocas zonas de la isla donde el uso residencial turístico está prácticamente vedado.
El turismo de villa bien gestionado tiene una huella per cápita más reducida que el turismo de volumen: estancias más largas, mayor autonomía en la propiedad y consumo orientado hacia la economía local. No es turismo sostenible en sentido estricto, pero es turismo mejor gestionado. No fondear sobre praderas de Posidonia, no acceder en vehículo a calas con restricción de paso en verano, gestionar correctamente los residuos, apagar el aire acondicionado cuando las puertas o ventanas están abiertas o al salir de una habitación, limitar el lavado de ropa durante la estancia y comprar en productores locales son decisiones pequeñas que cambian el impacto real de una visita. El viajero que llega a Ibiza con una actitud de huésped más que de turista encuentra una isla diferente.
Es una fundación privada dedicada a la conservación del entorno natural de Ibiza y Formentera. Financia proyectos de cartografía de praderas de Posidonia, trabaja con Manu San Félix en programas de replantación submarina y ha desarrollado herramientas digitales para reducir el daño causado por el fondeo de embarcaciones sobre las praderas. Es la organización de referencia para empresas y particulares que quieren contribuir activamente a la conservación del ecosistema marino balear.
Sí. La isla cuenta con un tejido de productores ecológicos certificados entre los que destacan Terra Masia, Can Zol, Can Puvil y Juntos Farm, además de la cooperativa Ecofeixes, que distribuye producto de sus miembros en tiendas locales y mediante cestas semanales. Muchos restaurantes de la isla trabajan con estos productores y están identificados con el sello Sabores de Ibiza.
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